Reputación corporativa como éxito empresarial
En mayo de 2025, Colombia vivió uno de los episodios más relevantes de la historia en cuanto a percepción de marca y reputación empresarial con el Caso Frisby. Lo ocurrido en ese momento evidenció un apoyo nacional para una cadena que lleva años consolidándose en el país, pero también demostró que los consumidores nacionales sienten una identificación con la marca, que la reputación que han construido es significativa y que la percepción que tienen los colombianos está muy ligada a la familia y a la tradición. A continuación, estudiamos estos conceptos ligados a la reputación empresarial y cómo trabajar en ella de cara al 2026.
La importancia de la percepción de marca
La percepción de marca puede sonar subjetiva, pero tiene un peso enorme en el futuro de las empresas y casos como el de H&M o el de Wells Fargo han dejado en evidencia que los clientes y usuarios tienen el poder de poner en lo más alto una marca, pero también de boicotearla en cuestión de minutos. Wells Fargo tuvo que recurrir a dos cambios de marca tras el escándalo de apertura de cuentas falsas en 2016 sin muchos frutos y se mantiene como un banco con una reputación negativa. Por su parte, la marca de ropa H&M se ha visto envuelta en diversos escándalos relacionados con un falso greenwashing y campañas que hacen apología al racismo. Las dos empresas no solo han tenido percepción negativa, sino que se han enfrentado a pérdidas millonarias por clientes y usuarios que han decidido migrar a otras compañías y por demandas millonarias que han afectado sus activos.
La percepción de marca beneficia el respaldo que puede llegar a tener la empresa, pero también deja ganancias millonarias. El caso más puntual es el de Frisby que no solo recibió el apoyo del país, sino que ese apoyo se ha visto reflejado en los últimos años con ganancias que lo ponen como una de las principales cadenas de comida del país. Además, resalta su importancia para lograr:
- Mayor fidelización de los clientes.
- Valor de mercado mejorado.
- Fomentar la expansión de la marca.
- Proporcionar oportunidades de asociación.
- Aumentar la ventaja competitiva en el mercado.
- Fomentar las recomendaciones en el boca a boca.
- Justificar el aumento de precios.
Reputación externa e interna
Aunque los clientes y usuarios son los que determinan la percepción de marca e impulsan la reputación empresarial, también hay que considerar la percepción que se tiene al interior de la empresa por parte de los empleados. Para lograr cualquier proyecto que se proponga la empresa, es necesario contar con un equipo que crea en la empresa y que puedan trabajar en un ambiente en el que se sientan seguros y motivados. Para que esa percepción interna sea positiva es necesario contemplar factores como:
- Compromiso con la ética empresarial.
- Satisfacción del empleado.
- Liderazgo.
- Prácticas de gestión.
- Comunicación clara y consistente.
Estás acciones además deben estar acompañadas por las gestiones correspondientes para mantener una reputación externa como:
- Cumplir con estándares éticos.
- Examinar y responder todas las críticas de manera oportuna.
- Promover una cultura de responsabilidad social.
- Revisar y responder los comentarios en línea.
Mala percepción digital
Las redes sociales han hecho que la inmediatez esté a la orden del día y que lo que digan las marcas o sus representantes tenga un gran alcance en tiempo récord. Hemos visto marcas y empresas que por el afán de la inmediatez han caído en errores de tipeo, falsa información o mensajes polémicos. Por eso para hablar de reputación corporativa y percepción de marca hay que analizar los problemas que puede tener una mala reputación digital como:
- Pérdida de confianza en el consumidor.
- Disminución de ventas y rentabilidad.
- Dificultad para atraer talento.
- Riesgo de boicots y movimientos sociales.
- Mayor escrutinio de autoridades y medios.
- Pérdida de inversionistas y socios estratégicos.
- Dificultad para recuperarse de la crisis.
- Reducción del valor de marca.
- Menos resiliencia frente a la competencia.
- Dificultades en la expansión internacional.
Uno de los ejemplos más recientes es el de la productora Mubi que tras una mala reputación digital, se enfrentó a un boicot en redes que llevó a diferentes países a cancelar sus festivales y a perder miles de suscriptores en su plataforma.
Reconocimiento como factor clave en 2026
Finalmente, la mala reputación ya no es solo un chisme de pasillo, sino que es todo un entramado que pone en riesgo la supervivencia de una organización. A puertas de 2026, con un mundo que se enfrenta a elecciones presidenciales en diferentes países, con una crisis en el pacífico y con guerras locales en diferentes rincones, las personas tienen puestos los ojos en cada una de las decisiones que toman las empresas. En 2025 evidenciamos la mala reputación que ganaron compañías y directivos por sus afiliaciones políticas o por el apoyo a diferentes conflictos bélicos, lo que llevó a las sociedades a prestar cada vez más atención a las posturas éticas de las empresas a las que les entregan su dinero e interés. Además, cada vez se disecciona más qué empresas están relacionadas entre ellas o que entramados empresariales están detrás de las compañías, es por eso que conocer a fondo a las organizaciones con las que se hacen negociaciones también es clave para una buena reputación.
Asociaciones seguras con datos
El motivo que desencadenó el boicot contra la productora Mubi fue su asociación con un fondo vinculado al sector tecnológico-militar israelí y aunque explicaron las razones, esa simple asociación les acarreó problemas que aún siguen enfrentando. Este ejemplo deja en evidencia la responsabilidad ética que buscan clientes y usuarios en las empresas y eso también incluye a las organizaciones con las que están asociadas.
Por eso de cara al 2026, las empresas deben empezar a priorizar esas alianzas estratégicas que eleven su reputación y que no los ponga en riesgos de boicot o mala reputación. Con una herramienta sencilla como la de Tusdatos Empresas, las organizaciones pueden diseccionar las compañías con las que se quieren relacionar. Y no se trata solo de conocer los aspectos técnicos de estas, sino analizar su perfil y trayectoria empresarial, sus hitos, su contexto competitivo y tomar decisiones basadas en datos que beneficien la asociación.
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